Ecocardiograma: qué es, para qué sirve y cuándo se indica

Es muy común que, después de una consulta de cardiología —tras revisar tus síntomas y antecedentes, hacer el examen físico y evaluar tu electrocardiograma— el cardiólogo te diga: “Vamos a solicitar un ecocardiograma.”

Para el paciente, esa frase a veces se siente como abrir una puerta hacia lo desconocido. No por miedo al examen en sí, sino porque muchas veces no está claro qué busca exactamente el ecocardiograma ni qué información aporta.

Este artículo es justamente para eso: para que entiendas qué es un ecocardiograma, qué puede mostrar, en qué situaciones se indica con más frecuencia y por qué, en algunos casos, termina siendo una pieza clave para aclarar el diagnóstico o ajustar el tratamiento.

Pantalla de ecocardiograma en vista de 4 cámaras con Doppler color mostrando el flujo sanguíneo del corazón.

¿Qué es un ecocardiograma?

Un ecocardiograma es una evaluación del corazón mediante ultrasonido. En términos simples: permite ver el corazón en movimiento, mientras late, y observar sus estructuras internas en tiempo real.

Ese “ver” no es solo una imagen bonita: sirve para evaluar cómo está construido el corazón y cómo está funcionando. Y eso incluye puntos que no se pueden inferir bien solo con síntomas o examen físico.

El ecocardiograma permite ver cada estructura del corazón, como se ve en el siguiente vídeo.

¿Qué preguntas responde un ecocardiograma?

La utilidad del ecocardiograma se entiende mejor si lo piensas como un examen que responde preguntas concretas. Por ejemplo:

  • ¿El corazón está con tamaño normal o está dilatado?
    Hay condiciones (hipertensión de años, enfermedad valvular, cardiomiopatías) que pueden hacer crecer cavidades o engrosar paredes.
  • ¿Bombea con fuerza normal?
    La función de bombeo puede estar conservada o reducida. Esto cambia el enfoque de tratamiento en muchos escenarios y es la mejor forma de estudiar la ‘falta de aire’.
  • ¿Las válvulas están sanas?
    Las válvulas pueden estrecharse (estenosis) o permitir reflujo (insuficiencia). A veces el paciente no “siente” nada hasta que el problema es significativo; otras veces el cuerpo avisa con falta de aire, cansancio o palpitaciones.
  • ¿Cómo se “relaja” el corazón?
    No todo es fuerza de bombeo. El ecocardiograma también puede aportar información sobre el llenado del corazón (función diastólica), que es una causa frecuente de síntomas en adultos.
  • ¿Hay líquido alrededor del corazón?
    En algunas situaciones el eco puede detectar derrame pericárdico y estimar si está causando repercusión.
  • ¿Hay señales indirectas de presión elevada en la circulación pulmonar?
    En contextos específicos, el eco ayuda a orientar sospechas y priorizar estudios complementarios.

¿Qué significa “Doppler” y por qué aparece en el nombre?

A menudo escucharás que lo llaman “ecocardiograma Doppler” o “Doppler color”. En la práctica, hoy casi siempre se trata del mismo estudio: cuando alguien dice “ecocardiograma”, lo habitual es que incluya la evaluación con Doppler.

¿Y qué aporta el Doppler? Es la parte del examen que permite analizar cómo circula la sangre dentro del corazón: su dirección, velocidad y patrón de flujo.

Gracias a eso se puede, por ejemplo, cuantificar qué tan importante es una alteración valvular (una “fuga” o una “estrechez”), medir velocidades y gradientes, y obtener datos que ayudan a interpretar síntomas como falta de aire, cansancio o disminución de la tolerancia al ejercicio.

Si ya tienes el estudio programado, aquí puedes revisar las recomendaciones que debes tomar en cuenta para el día de tu estudio: https://confianzasalud.com/recomendaciones-ecocardiograma/

¿Cómo se hace un ecocardiograma doppler color de alta calidad?

un ecocardiograma Doppler color de alta calidad no es “un eco más bonito”. Es, simplemente, un estudio bien hecho: uno que realmente responde la pregunta por la que te lo solicitaron y que deja información confiable para tomar decisiones.

Todo empieza incluso antes de apoyar el transductor en el pecho. Un buen estudio no se hace “en automático”, porque no todos los pacientes llegan por lo mismo. No es igual evaluar un soplo recién detectado que estudiar falta de aire, controlar una hipertensión de años o hacer seguimiento de una válvula que ya tenía una alteración previa. Por eso, cuando el cardiólogo entiende el motivo del examen y tus antecedentes más relevantes, sabe dónde poner más atención y qué mediciones serán más importantes en tu caso.

El corazón no se evalúa con una sola vista rápida. Se necesitan diferentes planos para valorar cavidades, paredes, válvulas y el saco que lo rodea (pericardio). La diferencia entre un examen útil y uno flojo suele estar aquí: en tomarse el tiempo de obtener imágenes nítidas y bien alineadas, en vez de “conformarse” con lo primero que aparece en pantalla.

En un ecocardiograma de alta calidad no solo se mira: se mide. Las medidas no son un capricho técnico, son lo que permite que el informe sea objetivo, comparable y útil para el seguimiento. Cuando un reporte dice “todo normal” sin sustento, esa frase puede sonar tranquilizadora, pero a veces no ayuda a tu médico tratante a entender con precisión qué se evaluó y con qué nivel de detalle. En cambio, cuando el estudio está bien hecho, se registran tamaños de cavidades, grosor de paredes, función de bombeo y, cuando corresponde, aspectos del llenado y la relajación del corazón. Y si hay un hallazgo, no se deja en palabras vagas: se cuantifica lo suficiente como para saber si es leve, moderado o severo, y para poder compararlo en el futuro.

Ahí entra el “Doppler color”, que para muchos es un nombre raro pero es una parte crucial. No es solo un “colorcito” en la pantalla: es la herramienta que permite evaluar cómo circula la sangre dentro del corazón. Gracias al Doppler, el examen puede estimar si una válvula está dejando pasar sangre hacia atrás (una fuga), si hay estrechez que obliga a la sangre a pasar con mayor velocidad, y en ciertos contextos ayudar a estimar presiones. Este componente es especialmente valioso porque convierte una imagen en información funcional: no solo ves la válvula, entiendes cómo está trabajando.

Un ecocardiograma de alta calidad también se nota por lo que queda documentado. No debería ser un examen que “desaparece” cuando termina. Un buen estudio genera registros: videos cortos representativos, capturas y mediciones guardadas de forma consistente. Eso permite que tu médico tratante lo interprete mejor, que se pueda discutir si hace falta una segunda opinión y, sobre todo, que sea posible comparar en el tiempo. En cardiología, esa comparación es oro: muchas decisiones se basan en si algo se mantiene estable o progresa.

Finalmente, la calidad se confirma en el informe. Un informe útil no es una frase genérica ni un párrafo ambiguo. Debería dejar claro qué se encontró (o qué no se encontró), qué tan importante es si hay hallazgos, y si hubo alguna limitación técnica (por ejemplo, si la ventana acústica fue difícil). La idea no es asustar: es dar claridad. Cuando el informe es claro, el paciente entiende y el médico tratante puede actuar con más seguridad.

Si ya tienes fecha para tu ecocardiograma, puedes revisar las recomendaciones para el día de tu estudio aquí: 

Si aun no decides si hacer tu ecocardiograma, puedes revisar nuestro servicio de ecocardiograma aquí: 

¿Por qué se indica?

No existe una sola “indicación típica”, pero sí patrones que se repiten. Estas son algunas de las razones más comunes por las que un médico solicita un ecocardiograma y es conveniente que tú lo tengas claro para que informes al cardiólogo que te realizará el examen:

1) Se escuchó un soplo o hay sospecha de problema valvular

Un soplo puede ser inocente o puede reflejar enfermedad valvular. El ecocardiograma ayuda a diferenciarlo y, si existe una alteración, a medir qué tan importante es.

2) Falta de aire, cansancio fuera de lo habitual o hinchazón

Estos síntomas no siempre significan lo mismo. El ecocardiograma ayuda a determinar si el corazón está participando como causa o como consecuencia.

3) Hipertensión arterial de larga data o difícil de controlar

Con el tiempo, la presión alta puede generar cambios en la estructura del corazón. El eco ayuda a evaluar si hay repercusión y orientar la estrategia global de control.

4) Palpitaciones, episodios de taquicardia o arritmias

Aunque el diagnóstico del ritmo suele requerir registro eléctrico, el ecocardiograma sirve para valorar si hay un “contexto estructural” que aumente la relevancia clínica del síntoma (por ejemplo, tamaño de aurículas, función del ventrículo, enfermedad valvular).

5) Dolor u opresión torácica (según el escenario)

En determinados contextos, el ecocardiograma puede aportar información funcional que ayuda a orientar decisiones, especialmente cuando se integra con historia clínica, examen físico y otros estudios.

6) Seguimiento de una condición ya conocida

Valvulopatías, cardiomiopatías, controles después de ciertos tratamientos o cambios clínicos: el ecocardiograma permite comparar en el tiempo y tomar decisiones con datos.

Conclusiones

Si ya lo tienes indicado, muchas veces lo más difícil es simplemente dar el siguiente paso. Cuando el estudio es accesible y el informe es realmente claro, todo se ordena: tú entiendes, tu médico decide y el plan avanza. El ecocardiograma no solo “busca problemas”; sobre todo reduce incertidumbre. Y la incertidumbre sale cara: alarga síntomas, preocupaciones y tratamientos a medias. Por eso, cuando está indicado, vale la pena hacerlo con un estándar que cierre preguntas de verdad.