Hacer ejercicio no es lo mismo que tener una vida activa

Hacer ejercicio no es lo mismo que tener una vida activa. Esta diferencia es especialmente importante en el adulto mayor, porque muchas personas creen que caminar durante el día, hacer tareas en casa o mantenerse ocupadas equivale necesariamente a entrenar.

El ejercicio es una de las herramientas más importantes al alcance de todos para cuidar el corazón. En este post quiero explicar por qué no toda actividad física puede considerarse ejercicio y por qué entender esta diferencia nos ayuda a construir mejores hábitos de salud.

Según las guías de la Sociedad Europea de Cardiología, el ejercicio o entrenamiento se define como aquellas “actividades físicas estructuradas y repetitivas que tienen el propósito específico de mejorar o mantener uno o más componentes de la forma física”. Esta definición es importante porque no toda actividad física equivale a ejercicio.

Muchas veces pregunto a mis pacientes si realizan ejercicio. Algunos se toman un momento para analizar sus actividades y responden: “Sí, camino mucho para llegar al trabajo” o “hago las cosas de la casa”. Sin embargo, es importante diferenciar la actividad física del ejercicio.

La actividad física se define como “cualquier movimiento corporal producido por el músculo esquelético que tiene como resultado el gasto energético”. En cambio, para que una actividad física sea considerada ejercicio, debe ser estructurada, repetitiva y tener un objetivo claro: mejorar o mantener la forma física.

“Estructurada” significa que debe tener una secuencia lógica, un orden. “Repetitiva” significa que debe realizarse con regularidad. Además, debe tener un propósito específico: mejorar la salud, la capacidad funcional o el rendimiento físico.

Pero ¿qué es la forma física?

La forma física integra cinco grandes componentes: morfológico, muscular, motor, cardiorrespiratorio y metabólico. Dicho de otro modo, el ejercicio busca mejorar aspectos como la relación entre grasa y músculo, la fuerza, el equilibrio, la coordinación, la resistencia y la salud metabólica.

Entender el concepto de ejercicio nos permite plantear mejores metas y evaluar si el nivel de actividad física que realizamos realmente puede considerarse ejercicio. Por eso, cuando un cardiólogo recomienda hacer ejercicio, no está diciendo simplemente “camine más” o “muévase más”. Está invitando a adoptar un cambio sostenido en el estilo de vida.

Para reforzar esta idea, suelo hacer algunas preguntas:

¿Va a almorzar en Fiestas Patrias?
¿Va a cenar el segundo domingo de agosto?
¿Se va a lavar los dientes el próximo domingo?

La mayoría responde que sí. Aunque no sepan exactamente qué harán ese día, asumen que esas actividades forman parte normal de su vida.

Entonces hago una pregunta más:

¿Ese día también va a hacer ejercicio?

Muchas personas se quedan en silencio. Y esa pausa dice mucho.

Cuando una persona ha incorporado el ejercicio como hábito, reserva un tiempo para hacerlo del mismo modo en que reserva tiempo para comer, asearse o cumplir con otras actividades cotidianas.

El ejercicio no debería ser una actividad ocasional ni una promesa para “cuando tenga tiempo”. Debería formar parte de nuestra vida.

Te invito a integrar el ejercicio como un hábito, no como una excepción.

Y, como todo hábito importante, requiere aprendizaje, práctica y constancia. No se aprende a cocinar, a tocar un instrumento o a ejercer una profesión de un día para otro. Con el ejercicio ocurre algo parecido: también se aprende.

En la consulta médica, muchas veces el tiempo no alcanza para explicar con suficiente detalle la importancia del ejercicio ni su impacto positivo en enfermedades como la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria, la diabetes, la artrosis o la obesidad.

Por eso, el objetivo de este post no es explicarlo todo, sino dejar una idea clara: tener una vida activa no siempre es lo mismo que hacer ejercicio.

En próximos posts hablaré sobre qué tipo de ejercicio realizar, cómo adaptarlo a distintas condiciones de salud y cuándo puede ser necesario hacer una evaluación cardiológica antes de empezar.