Prueba de esfuerzo: qué es, para qué sirve y qué puedes esperar el día del examen

Si te indicaron una prueba de esfuerzo y no tienes claro en qué consiste, este artículo te lo explica en simple: qué es, por qué se solicita, cómo se realiza, cómo prepararte y cómo se interpretan los resultados.

A veces te piden una “prueba de esfuerzo” y la mente se va a dos extremos: o imaginas que te harán correr como atleta profesional, o piensas que es un examen peligroso. En realidad, la prueba de esfuerzo es un estudio muy usado en cardiología para ver cómo se comporta el corazón cuando aumenta la demanda, de forma controlada y con monitoreo continuo.

Aquí vas a entender qué es, por qué se indica, cómo se realiza, cómo prepararte y qué significa el resultado.

¿Qué es una prueba de esfuerzo?

La prueba de esfuerzo (también llamada prueba de esfuerzo en banda o electrocardiograma con ejercicio) consiste en caminar en una caminadora o pedalear una bicicleta mientras se registra tu electrocardiograma y se controlan presión arterial y síntomas.

La idea es observar cómo responde el corazón cuando late más rápido y trabaja más fuerte. Hay situaciones que en reposo pueden “no mostrarse” y aparecen cuando el cuerpo exige más oxígeno.

¿Para qué sirve?

La prueba de esfuerzo se solicita con frecuencia para:

  • Evaluar síntomas con actividad: dolor u opresión en el pecho, falta de aire, mareos, palpitaciones o fatiga desproporcionada.
  • Sospecha de enfermedad coronaria (problemas de flujo en arterias del corazón), especialmente si el riesgo es intermedio y el electrocardiograma basal es interpretable.
  • Definir un nivel seguro de ejercicio o guiar un plan de entrenamiento/rehabilitación.
  • Controlar evolución luego de tratamientos o procedimientos (según el caso).
  • Estimar pronóstico en contextos específicos, siempre interpretado por un profesional.

Importante: no es “el examen definitivo” para todo. Es una pieza del rompecabezas. A veces se elige otro estudio (por ejemplo, pruebas con imágenes) según tu historia clínica.

¿En qué se diferencia de otros estudios?

Esto ayuda a evitar confusiones:

  • Electrocardiograma en reposo: registra la actividad eléctrica “quieto”. La prueba de esfuerzo registra lo mismo, pero durante ejercicio.
  • Ecocardiograma: es ultrasonido del corazón. Puede hacerse en reposo o como eco-estrés (con ejercicio o fármacos) si se necesita ver la contracción con esfuerzo.
  • Prueba cardiopulmonar: en algunos centros se mide además el intercambio de gases (oxígeno y dióxido de carbono). No es lo mismo que la prueba de esfuerzo “convencional”.

Si te indicaron “prueba de esfuerzo”, lo usual es la modalidad con electrocardiograma y caminadora o bicicleta, salvo que tu médico haya pedido específicamente otra variante.

¿Cómo se realiza paso a paso?

En términos prácticos, suele ser así:

  1. Entrevista breve: antecedentes, síntomas, medicamentos y nivel de actividad.
  2. Preparación: se colocan electrodos en el pecho para registrar el electrocardiograma.
  3. Mediciones basales: electrocardiograma y presión arterial en reposo.
  4. Ejercicio por etapas: aumenta progresivamente la intensidad (velocidad/inclinación o resistencia).
  5. Monitoreo continuo: se registran electrocardiograma, presión arterial y síntomas.
  6. Recuperación: al terminar, se mantiene vigilancia unos minutos.

¿Cuánto dura?

El proceso completo suele tomar cerca de una hora contando preparación y recuperación. El tramo de ejercicio suele ser más corto (a menudo 10–15 minutos), dependiendo del protocolo y tu tolerancia.

¿Cómo prepararte para que salga bien?

  • Ropa y calzado cómodos, idealmente zapatillas.
  • Evita cremas o aceites en el pecho el mismo día (pueden dificultar que los electrodos se adhieran bien).
  • Evita comidas pesadas antes del examen.
  • En muchos casos se sugiere evitar cafeína unas horas antes.
  • Medicamentos: no suspendas nada por tu cuenta. A veces el cardiólogo indica ajustes específicos. Sigue la indicación que te dieron.

Si estás con infección respiratoria importante, fiebre, dolor de pecho en reposo o te sientes inestable, avisa antes de acudir.

¿Es seguro? ¿Qué riesgos tiene?

En personas bien seleccionadas y bajo supervisión, es un estudio considerado seguro. Aun así, como implica esfuerzo, existen riesgos poco frecuentes: mareos por caída de presión, arritmias transitorias y, muy raramente, eventos mayores. Por eso se hace con personal entrenado y monitoreo.

Si no puedes hacer ejercicio o no es recomendable, existen alternativas que el equipo médico puede considerar según el caso.

¿Qué aparece en el resultado?

El informe suele integrar:

  • Síntomas durante el esfuerzo (si aparecieron o no, y a qué intensidad).
  • Cambios del electrocardiograma con ejercicio y recuperación.
  • Respuesta de presión arterial y frecuencia cardiaca.
  • Capacidad funcional (cuánto esfuerzo toleraste, tiempo, etapa alcanzada).

A partir de eso, el médico decide si el resultado sugiere o no un problema, si es indeterminado (a veces pasa) o si se requiere otro estudio más específico.

Cuándo consultar rápido (sin esperar)

Preguntas frecuentes sobre la prueba de esfuerzo

¿La prueba de esfuerzo detecta infartos antiguos?

No confirma por sí sola un infarto antiguo. Puede sugerir hallazgos compatibles, pero se integra con tu historia, un electrocardiograma en reposo, ecocardiograma y otros estudios según el caso.

¿Duele?

No debería doler. Lo principal es la sensación de esfuerzo progresivo. Si aparece dolor de pecho, falta de aire marcada u otros síntomas, se reporta en el momento.

¿Qué pasa si me canso antes?

Se puede detener. La prueba se adapta a tu tolerancia. El objetivo no es “demostrar aguante”, sino obtener información clínica de forma segura.

¿Qué ropa llevo?

Ropa ligera y cómoda, y zapatillas. Evita cremas en el pecho para que los electrodos se adhieran bien.

¿Puedo tomar café antes?

En muchos lugares se sugiere evitar cafeína unas horas antes porque puede modificar pulso y presión. Si tu centro te dio una indicación específica, esa es la que cuenta.

¿Una prueba “normal” descarta al 100% enfermedad coronaria?

No al 100%. Reduce la probabilidad, pero el valor depende del riesgo previo, tus síntomas y si el electrocardiograma es interpretable. En algunos casos se requieren estudios con imágenes u otras pruebas.

Mensaje final

La prueba de esfuerzo es una forma controlada de “poner al corazón a trabajar” mientras se lo observa en tiempo real. Entenderla te quita ansiedad y te ayuda a llegar al examen con expectativas realistas: no es una competencia, es información clínica.

Si te la indicaron, lo más útil es llevar una lista breve de tus síntomas (cuándo aparecen, con qué esfuerzo, cuánto duran) y tus medicamentos actuales. Con eso, el resultado se interpreta mucho mejor.

Si ya tienes fecha para tu prueba de esfuerzo, puedes revisar las recomendaciones para el día de tu estudio aquí: 

Si aun no decides si hacer tu prueba de esfuerzo, puedes revisar nuestro servicio aquí: